Qué aire de aburrimiento!
Lo aburrido que estoy.
Y sin embargo… ¡Oooh!
Hoy es domingo…
¡Santo Dios! Hoy es domingo…
Lo aburrido que estoy.
Y sin embargo… ¡Oooh!
Hoy es domingo…
¡Santo Dios! Hoy es domingo…
Citando al gran Rafael Alberti, con ligeros cambios en el texto, claro está; doy fe de que hoy es domingo. Domingo... domingo... ¡Qué mierda de día!
Algunos dirán que es el mejor día de la semana pero por mis cojones que no lo es. ¡Uy! una palabra malsonante; tapadles los oídos a vuestros hijos, pero un momento...¿Qué digo? ¡Tapadles los ojos!
Una de las razones y, quizás la principal de que no me guste el domingo es la siguiente:
- Si hacemos un cálculo matemático o simplemente si sabemos contar (no hace falta ser muy listo, lo siento Berlusconi) nos daremos cuenta de que la semana consta de 7 días, los cuales si estamos en lunes nos parecerán 1 billón; pero eso no es lo que importa. Bueno, a lo que íbamos, son 7 días, por lo que si el domingo es el séptimo día, querrá decir que el lunes es el primero, otra vez. 1, 2, 3, 4, 5, 6 y domingo = lunes, martes, miércoles, jueves, viernes, sábado y 7. Por esto no me gusta el domingo, porque el siguiente día es el lunes y tengo que volver a hacer lo mismo que había hecho esa misma semana. Ahora que lo pienso, el paso de domingo a lunes es como un retroceso temporal, ¡Oh Dios, creo que he encontrado la forma de volver atrás en el tiempo!
Para terminar diré que después de esta reflexión me he dado cuenta de que Fran Perea, sí, Fran Perea, tenía razón, 1+1 son 7. No se refería a su familia sino al domingo y al lunes.
Para darle el mejor rollo posible al domingo pondré un gran tema de Led Zeppelin, esos grandes señores con melena y, en el caso de John Bonham con bigote, que tocaban Rock N' Roll.